Herramientas gratis
Herramientas
Herramientas que calculan una fermentación antes de que la empieces: cuánto de cada cosa, y cuándo hacer qué. Todas gratis y sin registro.
Afinador de kombucha
Cuánto azúcar, cuánto té y cuánto arrancador para tu kombucha, y en qué días cortarla. Es el que más tandas lleva medidas detrás.
Calcula tu kombuchaAfinador de kéfir de agua
Cuánto azúcar, cuántos gránulos y a qué hora colar. En kéfir la hora importa: las últimas horas cambian mucho más que las primeras.
Calcula tu kéfirCalculadora de salmuera
Los gramos de sal exactos para el agua y el porcentaje que necesites. Para chucrut, encurtidos y cualquier fermentación en salmuera.
Abrir la calculadoraUn afinador no es una calculadora
En este estante hay una calculadora de verdad: la de salmuera. Le dices cuánta agua y qué porcentaje de sal quieres, y te devuelve los gramos. Siempre el mismo resultado, siempre exacto. No hay nada que predecir — la sal se disuelve igual en enero que en agosto, en Cádiz que en Hamburgo.
Un afinador hace otra cosa. Le dices dónde vas a tener el tarro y cómo quieres que sepa, y te propone una formulación con sus fechas. Detrás no hay una regla de tres: hay un modelo de cómo se comporta ese fermento —a qué velocidad consume el azúcar, cómo lo cambia la temperatura, cuándo deja de ser agua dulce y empieza a ser otra cosa.
Y por eso un afinador hace algo que una calculadora no hace nunca: te dice cuándo no está seguro. Te avisa de que a 31 °C se sale de lo que sabe. Te dice que esa combinación va a quedarse sin gas antes de que la hagas. Te explica el trueque que ha tenido que hacer para llegar a donde le pediste.
Un número sin contexto no es una respuesta. Una propuesta que se explica, sí.
Por qué hay uno por fermento
Sería más cómodo tener uno solo con un desplegable arriba. No lo hacemos, y no es por pereza de juntarlos: es que no comparten matemática.
La kombucha consume azúcar a un ritmo bastante regular, y lo que manda la velocidad es cuánto arrancador le pongas. El kéfir de agua consume en forma de S —lento, luego de golpe, luego lento— y lo que manda es cuántos gránulos hay y a qué temperatura están. Uno se mide en días; el otro en horas. Uno se avisa de pasarse; el otro también de quedarse corto.
Meterlos en la misma herramienta significaría o bien hacer dos herramientas fingiendo que son una, o bien buscar un promedio que no le sirve bien a ninguno de los dos. Así que hay uno por fermento, y aparecen de uno en uno.
Van saliendo despacio, y a propósito
La interfaz de un afinador se hace en una tarde. Lo que tarda es lo de detrás: leer lo que hay publicado sobre ese fermento, traducirlo en coeficientes, y contrastarlo contra fermentaciones que ya sabemos cómo salieron. Eso son semanas, y a veces hay que medir cosas que nadie ha medido.
Publicamos un afinador cuando el modelo aguanta ese contraste, no cuando la pantalla está lista. Por eso hay tres y no doce, y por eso los que hay dicen en voz alta de qué no están seguros. Detrás vienen el vinagre, los encurtidos, el chucrut y el kimchi, por ese orden.
Las herramientas calculan suponiendo que la temperatura de tu casa no cambia. No es verdad — baja de noche, sube cuando enciendes el horno, cambia con la estación.
Eso es lo que el mentor hace y una herramienta no puede: acompañar la tanda mientras ocurre, mover la ventana cuando la pruebas, y explicarte al cerrarla por qué salió así.